Evaristo
Fuentes Melian
Una
noticia alarmante ha salido a la luz recientemente: en España, a lo largo del
año 2015, fueron asesinados veintinueve hombres por sus parejas femeninas.
En
las parejas de mi entorno social habitual nunca se ha llegado a males mayores,
ni mucho menos al asesinato, ni del hombre ni de la mujer. Son parejas
burguesas de más de sesenta o setenta años de edad que siguiendo la norma de
entonces todos eran jóvenes cuando se casaron por la Iglesia y por el Juzgado.
Por estadística, en la mayoría de
matrimonios el porcentaje de viudas es muy superior al de viudos. En este caso
concreto, de un total de treinta
matrimonios han enviudado once mujeres (37 %), y solamente hay un viudo (3 %), que casualmente, ni antes
casado ni ahora viudo, nunca ha participado en las reuniones mixtas de su
grupo.
En
mi entorno social observo que el mal
trato, en especial el sicológico--difícil de demostrar con hechos--es superior
el de mujeres sobre ‘su’ hombre, que al contrario.
Los
hombres casados maltratados, ya cercanos a la ancianidad, ni se quejan ni
denuncian. Por varios motivos: bien por miedo a represalias sibilinas o
exteriorizadas (de palabra, obra u omisión) de su pareja femenina; bien por
pasotismo y conformismo en una situación rutinaria de hastío mutuo,
irremediable pero llevadero; bien por guardar las apariencias de un cariño en
realidad hace tiempo tibio o inexistente, en otras palabras, por el tan temido “el qué dirán”.
En
España son más las mujeres maltratadas físicamente y asesinadas por sus
compañeros sentimentales, sucesos tan publicitados por las asociaciones ONGS de
colectivos feministas. Es el llamado
“maltrato de género”, concepto mal utilizado, puesto que solamente está
referido a mujeres maltratadas, cuando en realidad también hubo veintinueve
casos de hombres en pareja que fueron víctimas mortales. Los hechos son los
hechos, pero la Administración y la Justicia se encargan de ocultarlos. La
consigna es hacer creer que la mujer es la gran víctima y el varón el gran
culpable. Pero no es del todo así. Ni mucho menos.
Espectador
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